El domingo, en su programa Aló Presidente, Hugo Chávez ordenó la expropiación de los edificios comerciales que hacen vida en los alrededores de la plaza Bolívar, para convertir el espacio en un "verdadero centro histórico".
La excusa es loable, pero no toma en cuenta el valor de los negocios que allí subsisten. Algunos se han convertido en tradición y forman parte de la memoria colectiva del caraqueño como la Joyería La Francia, en donde hacen vida los locales de varios joyeros artesanales.
Zulma Bolívar, presidente del Instituto Metropolitano de Urbanismo, explicó que para darle valor histórico a la zona, no es necesario eliminar los comercios.
"En cualquier ciudad del mundo hubiese bastado con ponerle requisitos de fachada al edificio", comentó. "No tienes que limitar la actividad que en los inmuebles se da".
Indicó que el centro de Caracas es, en esencia y por ley, una zona comercial. De allí el carácter ilegal de la expropiación que atentaría contra la actividad natural del sitio.
Bolívar, en conversación con Graciela Beltrán Carías, dijo que el desarrollo comercial de la joyería y de los diversos locales que se verán afectados por la decisión, "no hace daño al colectivo", ni produce más basura ni contaminación que el resto.